domingo, 18 de agosto de 2013

La sonrisa de la Gioconda.

La sonrisa de la Gioconda.
Aldous Huxley.
Editorial Luis de Caralt.
Traducción: María Luisa Buendía.
Tres actos.
185 páginas.




Antes de dar mi opinión, debo decir que me encontré con algunos errores ortográficos, errores de edición y con una que otra palabra incompleta (Como tres o cuatro).

Este libro, me lo regalaron como recuerdo de unas vacaciones que pase en Bogotá, escogí el libro porque ya me había leído un Mundo Feliz que es del mismo autor, y pensé que iba a tener como ese enfoque futurista que me encontré en el libro pasado, pero no fue así.

Sinopsis:
“LA SONRISA DE LA GIOCONDA es, dentro de la obra de Huxley, un divertimento nada circunstancial, una incursión en el género policíaco. Novela ajustada formalmente a los esquemas teatrales, cuyo protagonista es un apasionado de los bellos libros, la música la pintura y el sexo”.


Es mi primera obra ajustada al teatro, así que no sabía que esperar, pero me gustó mucho porque en cada inicio del acto, nos ponían en situación (hablo en plural porque me imaginaba en el teatro acompañaba de muchos espectadores). La obra gira inicialmente con Hutton (el protagonista) y su esposa Emilia que se encuentra gravemente enferma, desde el principio Hutton se nos presenta como un ser displicente, adinerado, queriendo vivir la gran vida y con poco interés de la salud de su esposa; y aparece Juanita (la mejor amiga de Emilia) que tiene buenas relaciones con Hutton; estos personajes tienen mucho dinero y no tiene cualquier tipo de conversación ya que han tenido la mejor educación. Así que se les oye hablar sobre grandes pintores como Amadeo Modigliani (este tipo de libros me gusta mucho porque no solo nos permiten conocer a los personajes, también nos enseñan grandes celebridades de la realidad), y sus conversaciones se tornan muy interesantes. En el mismo acto aparece la Enfermera que tiene cierta aprensión con Hutton, del cual desconfía por su excesivo gusto por el placer, ella con el paso del tiempo se convierte en la mejor amiga de su paciente. Después de esto empieza la trama de la historia, muere Emilia, y aparece el doctor Lisbard, sale a la luz un romance que era clandestino, y empiezan las sospechas de un asesinato.

La forma en la cual se resuelve el crimen, no es de la manera típica en la que nos imaginamos las novelas policiacas que consiste en una persona haciendo la deducción enfrente de los sospechosos, es algo más sicológico y debo decir que estuve un tiempo engañada por la aparente culpabilidad del sospechoso principal, el final, me lo esperaba no sabía cómo se resolvería pero inmediatamente las sospechas se trasladan al personaje que tiene un cambio abrupto en su comportamiento, y me llevó a pensar ¿qué tanto podríamos afectar la vida de los demás cuando no se cumple lo que queremos? ó ¿cuántos errores podríamos cometer por malinterpretar nuestra realidad?.

-Juanita: “¡Ah, ya! Ha venido por su cuenta, ¿verdad? ¡Su querida, la golfilla de a cinco chelines por la que perdió el seso! ¡La deliciosa golfilla que no sabe nada de arte ni de literatura, pero que sabe mucho de otras ciertas cosas! Todo cuanto haya que saber. Besar y…”

Me pareció curioso el hecho de estar presionando al personaje de Juanita por conseguir esposo, diciéndole cosas como que después de los treinta y tantos no iba a conseguir quien se casara con ella, supongo que ese es el reflejo de lo que se pensaba en esa época del lugar que aparentemente debían ocupar las mujeres ya que este libro fue escrito en 1938, esto representa en el personaje ( o bueno ese es mi análisis personal) una fuerte presión social, sumado a esto el no haberse casado cuando tuvo la oportunidad y la búsqueda de un amor romántico y lleno de pasión, hacen que este personaje tenga muchos matices y sorpresas.

-Hutton: “Porque me gozo en los placeres de una conciencia tranquila. El cinismo no es más que una sencilla confesión sin arrepentimiento. Se reconocen los propios pecados y así se libra uno de la desagradable necesidad de la ocultación y de la hipocresía; pero habiéndolos confesado, ni se arrepiente uno ni se enmienda. Se publican nuestras faltas y se persiste en ellas”.

Hutton un hombre entrado en sus cuarenta años, amante del placer, de la buena vida, de sus gustos exóticos y exquisitos, es evidente que ya no siente ningún tipo de sentimiento que lo una a la vida de su mujer, en búsqueda del placer aprende a amar realmente, tiene un cambio espiritual importante pero que podría ser circunstancial.

Mis personajes favoritos:  

Enfermera Braddock: su temperamento, el ser una  mujer exitosa en su oficio y ser lo suficientemente perspicaz para sospechar que las cosas no son tan sencillas como algunos pretenden hacerlas ver.

Doctor Libard: Un hombre sumamente interesante, hace algunos planteamientos filosóficos que ayudan al personaje principal y un hombre que se preocupa por los detalles.

General Spence: Me hizo reír con sus comentarios, un padre amoroso y preocupado.


-Hutton: “No se suicida uno porque se tenga un motivo para matarse. Se hace porque… bueno, porque resulta que el cerebro no marcha bien. He conocido muchísima gente cuyas vidas no valían la pena continuarlas; y sin embargo, la idea de ponerlas fin ni siquiera les entró jamás en la cabeza”.

-Juanita: “Pero si tú supieses que, a causa de tu vida, las de otras personas no valían la pena de ser vividas, ¿la cosa no cambiaría de aspecto?”.

-Hutton: “Ni pizca. Probablemente lo que haría es hacerle a uno agarrarse a su vida con más fuerza que antes, aunque sólo fuera para fastidiar a los amigos. Algunas gentes se matan por despecho y otras se abstienen de hacerlo también por despecho. En la superficie los síntomas varían ligeramente; pero en el fondo la enfermedad es siempre la misma”.


Este libro me gusto por la sencillez con la cual está escrito sin dejar de abordar temas como la muerte, la moral y el amor; aunque esperaba mucho más del final.

Y tú: ¿Te dejarás fascinar por La Sonrisa de la Gioconda?

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