La
sonrisa de la Gioconda.
Aldous
Huxley.
Editorial Luis de Caralt.
Traducción: María Luisa Buendía.
Tres actos.
185 páginas.
Antes de dar mi opinión, debo decir que me
encontré con algunos errores ortográficos, errores de edición y con una que
otra palabra incompleta (Como tres o cuatro).
Este libro, me lo regalaron como recuerdo de
unas vacaciones que pase en Bogotá, escogí el libro porque ya me había leído un
Mundo Feliz que es del mismo autor, y pensé que iba a tener como ese enfoque futurista
que me encontré en el libro pasado, pero no fue así.
Sinopsis:
“LA
SONRISA DE LA GIOCONDA es, dentro de la obra de Huxley, un divertimento nada
circunstancial, una incursión en el género policíaco. Novela ajustada
formalmente a los esquemas teatrales, cuyo protagonista es un apasionado de los
bellos libros, la música la pintura y el sexo”.
Es mi primera obra ajustada al teatro, así
que no sabía que esperar, pero me gustó mucho porque en cada inicio del acto,
nos ponían en situación (hablo en plural porque me imaginaba en el teatro
acompañaba de muchos espectadores). La obra gira inicialmente con Hutton (el
protagonista) y su esposa Emilia que se encuentra gravemente enferma, desde el
principio Hutton se nos presenta como un ser displicente, adinerado, queriendo
vivir la gran vida y con poco interés de la salud de su esposa; y aparece
Juanita (la mejor amiga de Emilia) que tiene buenas relaciones con Hutton;
estos personajes tienen mucho dinero y no tiene cualquier tipo de conversación
ya que han tenido la mejor educación. Así que se les oye hablar sobre grandes
pintores como Amadeo Modigliani (este tipo de libros me gusta mucho porque no
solo nos permiten conocer a los personajes, también nos enseñan grandes celebridades
de la realidad), y sus conversaciones se tornan muy interesantes. En el mismo
acto aparece la Enfermera que tiene cierta aprensión con Hutton, del cual
desconfía por su excesivo gusto por el placer, ella con el paso del tiempo se
convierte en la mejor amiga de su paciente. Después de esto empieza la trama de
la historia, muere Emilia, y aparece el doctor Lisbard, sale a la luz un
romance que era clandestino, y empiezan las sospechas de un asesinato.
La forma en la cual se resuelve el crimen, no
es de la manera típica en la que nos imaginamos las novelas policiacas que consiste
en una persona haciendo la deducción enfrente de los sospechosos, es algo más sicológico
y debo decir que estuve un tiempo engañada por la aparente culpabilidad del sospechoso
principal, el final, me lo esperaba no sabía cómo se resolvería pero
inmediatamente las sospechas se trasladan al personaje que tiene un cambio
abrupto en su comportamiento, y me llevó a pensar ¿qué tanto podríamos afectar
la vida de los demás cuando no se cumple lo que queremos? ó ¿cuántos errores
podríamos cometer por malinterpretar nuestra realidad?.
-Juanita:
“¡Ah, ya! Ha venido por su cuenta, ¿verdad? ¡Su querida, la golfilla de a cinco
chelines por la que perdió el seso! ¡La deliciosa golfilla que no sabe nada de
arte ni de literatura, pero que sabe mucho de otras ciertas cosas! Todo cuanto
haya que saber. Besar y…”
Me pareció curioso el hecho de estar
presionando al personaje de Juanita por conseguir esposo, diciéndole cosas como
que después de los treinta y tantos no iba a conseguir quien se casara con ella,
supongo que ese es el reflejo de lo que se pensaba en esa época del lugar que
aparentemente debían ocupar las mujeres ya que este libro fue escrito en 1938,
esto representa en el personaje ( o bueno ese es mi análisis personal) una
fuerte presión social, sumado a esto el no haberse casado cuando tuvo la
oportunidad y la búsqueda de un amor romántico y lleno de pasión, hacen que este
personaje tenga muchos matices y sorpresas.
-Hutton:
“Porque me gozo en los placeres de una conciencia tranquila. El cinismo no es
más que una sencilla confesión sin arrepentimiento. Se reconocen los propios
pecados y así se libra uno de la desagradable necesidad de la ocultación y de
la hipocresía; pero habiéndolos confesado, ni se arrepiente uno ni se enmienda.
Se publican nuestras faltas y se persiste en ellas”.
Hutton un hombre entrado en sus cuarenta
años, amante del placer, de la buena vida, de sus gustos exóticos y exquisitos,
es evidente que ya no siente ningún tipo de sentimiento que lo una a la vida de
su mujer, en búsqueda del placer aprende a amar realmente, tiene un cambio
espiritual importante pero que podría ser circunstancial.
Mis personajes favoritos:
Enfermera Braddock: su temperamento, el ser
una mujer exitosa en su oficio y ser lo
suficientemente perspicaz para sospechar que las cosas no son tan sencillas
como algunos pretenden hacerlas ver.
Doctor Libard: Un hombre sumamente
interesante, hace algunos planteamientos filosóficos que ayudan al personaje
principal y un hombre que se preocupa por los detalles.
General Spence: Me hizo reír con sus
comentarios, un padre amoroso y preocupado.
-Hutton:
“No se suicida uno porque se tenga un motivo para matarse. Se hace porque…
bueno, porque resulta que el cerebro no marcha bien. He conocido muchísima
gente cuyas vidas no valían la pena continuarlas; y sin embargo, la idea de
ponerlas fin ni siquiera les entró jamás en la cabeza”.
-Juanita:
“Pero si tú supieses que, a causa de tu vida, las de otras personas no valían
la pena de ser vividas, ¿la cosa no cambiaría de aspecto?”.
-Hutton:
“Ni pizca. Probablemente lo que haría es hacerle a uno agarrarse a su vida con
más fuerza que antes, aunque sólo fuera para fastidiar a los amigos. Algunas
gentes se matan por despecho y otras se abstienen de hacerlo también por
despecho. En la superficie los síntomas varían ligeramente; pero en el fondo la
enfermedad es siempre la misma”.
Este libro me gusto por la sencillez con la
cual está escrito sin dejar de abordar temas como la muerte, la moral y el
amor; aunque esperaba mucho más del final.
Y tú: ¿Te dejarás fascinar por La Sonrisa de
la Gioconda?
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