Llama de vida

 Hola,

Esta semana ha estado bastante movida, he estado bastante ocupada con el diplomado y redes sociales (tuve un post de más de 3000 visualizaciones y me siento muy feliz por ello). De igual forma le he estado ayudando a mi prima con la niña (cuidar otro ser humano requiere de bastante tiempo y dedicación), por suerte ella es bastante juiciosa. También he estado leyendo, después les subiré entrada al respecto. Por último, ando con gripa y el clima no está ayudando para nada. Les dejo esta entrada que me gusta mucho y que no sabía si compartirla porque es muy emocional.

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Esta entrada la escribí el 30 de abril. 

Una de las ventajas que existen al ser neurodiverso es que tenemos una mayor sensibilidad a la predecible realidad de la vida, no por nada es que los artistas (que resultan ser los más jodidos en su salud mental) son aquellos que mejor expresan los sentimientos y deseos del espíritu.

Hace mucho no sentía el impulso de escribir algo que estuviese irrumpiendo mi llama vital, en este momento podría decirse que estoy pasando por un episodio de mucha actividad emocional/neuronal, probablemente dirigido por las hormonas que indican que ya casi llega mi periodo, además de los medicamentos que decido tomar para no estar tan jodida. 

Literalmente me siento harta, es como si alguien que estuviese dormitando todo este tiempo hubiese despertado abruptamente y hubiese gritado en forma de liberación: no puedes seguir esperando algo que jamás va a llegar. 

Es que ni siquiera se me antoja mostrar el lado poético de la historia, porque en realidad el poema nunca ha sido escrito, sólo ha sido un boceto que ha rondado por mi mente durante demasiado tiempo. La inspiración existe, respira, sufre, ama y anhela, pero nunca ha querido ser evocada por mis labios o mis trazos. Así que hoy decido escribir sobre la incoherencia del sentimiento, la crueldad de la esperanza y la eterna agonía del desamor. 

Desafortunadamente para algunos, siempre termino teniendo razón en mis aproximaciones sobre los resultados de las acciones de quienes me van acompañando por el camino. 

Tal vez en algún momento o por una fracción de segundo sientas, y será más de lo que llegaste a pensar. Y lo sabrás, no volveré a estar ahí. Jamás. 

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Les envío un abrazo desde este hermoso paraíso tropical llamado Colombia.

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